Aunque las mujeres y los jóvenes representan una parte significativa de la población dominicana y del padrón electoral, su participación en la Dirección Ejecutiva del Partido Revolucionario Moderno (PRM) continúa siendo reducida, evidenciando una brecha entre la composición de la sociedad y la estructura de poder del principal partido oficialista.
Un análisis de la integración del máximo órgano ejecutivo del PRM muestra que, de sus 60 miembros, únicamente 12 son mujeres, lo que representa el 20 % de la matrícula. La cifra refleja una participación femenina muy por debajo de la paridad promovida en diversos espacios políticos y sociales del país.

Entre las dirigentes que forman parte de este organismo se encuentran la vicepresidenta de la República, Raquel Peña; la secretaria general del partido y alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía; la vicepresidenta del PRM, Milagros Ortiz Bosch; así como Sonia Guzmán, Geanilda Vásquez, Yadhira Henríquez, Josefa Castillo, Gloria Reyes, Faride Raful, Lía Santana, Elizabeth Mateo y Lourdes Herrera.
La situación también plantea interrogantes sobre la participación de las nuevas generaciones. Aunque nueve integrantes de la Dirección Ejecutiva tienen menos de 50 años, equivalente al 15 % del organismo, ninguno puede ser considerado oficialmente joven conforme a la legislación dominicana.
La Ley General de la Juventud (49-00) establece que la categoría de juventud comprende a las personas con edades entre 15 y 35 años, por lo que la presencia de dirigentes con edades entre 38 y 50 años no satisface el criterio legal de representación juvenil.
Entre los miembros de menor edad figuran Jean Luis Rodríguez (38 años), Gloria Reyes y Elizabeth Mateo (39), José Ignacio Paliza (44), Roberto Ángel Salcedo y Faride Raful (46), Kelvin Cruz y Fellito Suberví (48), así como Eduardo Sanz Lovatón y Samuel Pereyra (49). David Collado y Wellington Arnaud, ambos de 50 años, también forman parte de ese grupo generacional, aunque ya superan el umbral de los menores de 50 años.
La composición de la Dirección Ejecutiva ha generado debates dentro del propio PRM. Diversos sectores internos consideran que el partido debe avanzar hacia una estructura más equilibrada, incorporando una mayor cantidad de mujeres y dirigentes jóvenes provenientes de las diferentes corrientes políticas que integran la organización.
Especialistas en sistemas democráticos sostienen que la representación no solo debe medirse en función de la cantidad de votantes que respaldan a un partido, sino también de la diversidad de quienes participan en los espacios donde se toman las decisiones estratégicas.
El caso cobra mayor relevancia debido a que el PRM gobierna el país y concentra una parte importante del liderazgo político nacional. En ese contexto, analistas consideran que una mayor inclusión de mujeres y jóvenes en los órganos de dirección fortalecería la renovación del liderazgo, ampliaría la representación de distintos sectores sociales y contribuiría a consolidar procesos internos más participativos.
La discusión sobre la composición de la Dirección Ejecutiva se produce en un momento en que los partidos políticos enfrentan crecientes demandas de modernización, transparencia y apertura hacia liderazgos emergentes, especialmente de mujeres y jóvenes que constituyen una parte determinante del electorado dominicano.

