En el natalicio de Orlando Gil: un legado de periodismo ético y de libertad responsable

Por: Luis Acosta Moreta (Luis El Gallo)Presidente de la Unión Demócrata Cristiana (UDC)

En el aniversario del natalicio de Orlando Rafael Lozano Gil, inmortalizado en el periodismo dominicano como Orlando Gil, elevo una oración al Altísimo para que lo mantenga en su santa gloria y para que su ejemplo continúe inspirando a las presentes y futuras generaciones de periodistas, escritores y ciudadanos comprometidos con la verdad.

Orlando Gil fue uno de los más brillantes columnistas que ha dado la República Dominicana. Su capacidad analítica, su dominio del lenguaje y la profundidad de sus reflexiones lo convirtieron en un referente obligado del pensamiento periodístico nacional. Su legado permanece vigente porque estuvo cimentado en la investigación, la responsabilidad y el compromiso con los mejores intereses del país.

Su herencia intelectual va mucho más allá de los artículos que publicó durante décadas. Cultivó una de las bibliotecas privadas más completas de la nación, integrada por miles de volúmenes sobre historia, política, filosofía, literatura y otras disciplinas del saber. Asimismo, reunió una extraordinaria colección de discos de larga duración (LP), discos de 45 revoluciones por minuto, CD y DVD, constituyendo un invaluable patrimonio cultural que refleja su permanente vocación por el conocimiento y su profundo amor por las artes y la cultura.

En momentos en que la sociedad dominicana debate temas de gran trascendencia relacionados con la libertad de expresión y las iniciativas legislativas que han generado preocupación en diversos sectores, resulta oportuno recordar el ejemplo que nos dejó Orlando Gil. Su trayectoria demuestra que es posible ejercer un periodismo firme, crítico e independiente sin apartarse de los principios de la ética, la moral, la objetividad y el respeto a la verdad.

Orlando Gil entendía que la credibilidad constituye el principal patrimonio de un periodista. Por ello, hizo del rigor profesional una norma permanente de conducta. Su trabajo se distinguió por la calidad de sus fuentes, la profundidad de sus análisis y la seriedad de sus planteamientos. Nunca necesitó recurrir a la especulación ni al sensacionalismo para ganar audiencia, porque siempre confió en la fuerza de los hechos y en la honestidad intelectual como fundamentos esenciales del ejercicio periodístico.

Su vida profesional constituye una referencia obligada para quienes creen que la libertad de expresión no solo es un derecho fundamental, sino también una enorme responsabilidad frente a la sociedad. Defender la libertad de prensa implica igualmente defender el compromiso con la verdad, la integridad y el respeto a la dignidad de las personas.

Hoy cobran especial vigencia las inmortales palabras del maestro Federico Henríquez y Carvajal:

«¡Oh América infeliz, que solo sabes de tus grandes vivos cuando ya son tus grandes muertos!»

Que esta profunda reflexión nos motive a valorar en vida a quienes, con su inteligencia, su integridad y su conducta ejemplar, contribuyen al fortalecimiento de nuestra democracia y de nuestras instituciones.

Al recordar el natalicio de Orlando Gil, renovamos nuestro reconocimiento a un hombre cuya vida fue un testimonio de disciplina intelectual, amor por la cultura y compromiso con un periodismo ejercido con dignidad.

Paz eterna a su alma. Que su legado continúe iluminando el camino del periodismo dominicano.