¿Nos encaminamos hacia las elecciones más impredecibles de la historia dominicana?

El estudio de Holding Consulting revela algo mucho más profundo que simples números.

Collado, Leonel, Gonzalo, Carolina, Ramfis, Francisco Javier y Abel se destacan en esta reveladora investigación de preferencia electoral.

Por: Melida Acosta D.

La reciente encuesta realizada por Holding Consulting en el Gran Santo Domingo y el Distrito Nacional, levantada entre el 3 y el 6 de mayo de 2026 entre 900 personas, revela mucho más que simples porcentajes electorales. 

Para muchos analistas políticos, el estudio merece atención no solamente por los números que presenta, sino por el contexto en el que surge y por el nivel de transformación social y tecnológica que vive actualmente la República Dominicana.

Según informaciones vinculadas al entorno del estudio, la medición habría sido impulsada por sectores de inversión interesados en evaluar el clima político y la estabilidad futura del país antes de ampliar proyectos económicos en territorio dominicano. Ese detalle, lejos de convertirla en una encuesta partidaria patrocinada por algún grupo económico del país , le añade un componente distinto: la búsqueda de una lectura más real del comportamiento político y social de cara al 2028.

Según los resultados, si las elecciones fueran hoy:

  • David Collado obtendría 33%.
  • Leonel Fernández alcanzaría 19%.
  • Gonzalo Castillo tendría 9%.
  • Carolina Mejía lograría 8%.
  • Ramfis Domínguez Trujillo marcaría 6%.
  • Francisco Javier García alcanzaría 4%.
  • Abel Martínez tendría 3%.
  • Otros: 2%.
  • Indecisos: 10%.
  • Ninguno: 6%.

Sin embargo, el dato verdaderamente importante quizás no está en quién aparece en primer lugar. El elemento más revelador parece ser otro: el enorme nivel de volatilidad que refleja el escenario político dominicano.

Faltan todavía dos años para las elecciones presidenciales y ya se percibe un fenómeno poco común: un electorado emocionalmente menos atado a los partidos tradicionales y mucho más influenciado por percepciones digitales, narrativas virales, redes sociales y acontecimientos capaces de alterar el estado de ánimo colectivo en cuestión de semanas.

Ese es el nuevo ingrediente que podría hacer del 2028 un proceso completamente diferente.

La tecnología.

Hoy la ciudadanía ya no depende exclusivamente de los grandes medios para expresar frustraciones, apoyar causas o construir liderazgos. Las personas ahora protestan digitalmente, viralizan inconformidades, destruyen reputaciones, impulsan fenómenos y posicionan figuras desde TikTok, Instagram, YouTube, X y WhatsApp.

Eso cambia profundamente la lógica electoral dominicana.

En ese contexto, los números actuales no parecen una fotografía definitiva, sino apenas el inicio de una película política altamente impredecible.

El caso de David Collado probablemente sea uno de los más interesantes del tablero.

Mientras muchas encuestas lo colocan sólido de cara al electorado general, también se comenta ampliamente que dentro de las estructuras internas del PRM, Carolina Mejía mantiene importantes niveles de simpatía entre dirigentes tradicionales, bases partidarias y estructuras territoriales.

Y ahí aparece una realidad política que pocas veces se discute públicamente: una cosa es conquistar popularidad nacional y otra muy distinta ganar una convención interna.

Por esa razón, diversos sectores interpretan que el equipo de David Collado ha desarrollado una estrategia orientada no solamente a fortalecer su imagen pública, sino también a consolidar alianzas con dirigentes, alcaldes, funcionarios, estructuras territoriales y sectores empresariales.

Es una jugada políticamente inteligente. Porque si los números internos no garantizan por sí solos una victoria contundente, entonces conquistar liderazgos estratégicos como lo hizo con Víctor D Aza , presidente  de la Liga Municipal Dominicana , son acciones que pueden modificar ampliamente cualquier escenario interno.

Además, dentro del PRM sigue existiendo un elemento determinante: la estructura partidaria conserva un peso importante. Muchas bases oficialistas, aunque respaldan la continuidad del partido, también muestran señales de desgaste y expectativas no cumplidas. Y en una convención interna, ese tipo de sentimientos suele influir mucho más de lo que reflejan las encuestas tradicionales.

Pero al mismo tiempo surge una interrogante delicada: ¿qué ocurriría si una convención interna deja heridas profundas dentro del oficialismo?

Ahí el tablero completo podría alterarse.

Si algún sector percibe desequilibrios, irregularidades o inclinaciones previas dentro del proceso interno, podrían surgir candidaturas alternas capaces de dividir fuerzas importantes. Y eso tendría un impacto enorme en el panorama electoral nacional.

Tanto David Collado como Carolina Mejía poseen niveles de posicionamiento suficientes como para recibir respaldos externos de otros sectores políticos en caso de producirse una fractura seria dentro del PRM.

Pero el oficialismo no es el único escenario complejo.

En el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), las principales figuras visibles actualmente son Francisco Javier García, Gonzalo Castillo y Abel Martínez. Dentro de las estructuras peledeístas se comenta que Francisco Javier mantiene importantes niveles de simpatía organizativa, mientras Gonzalo conserva una presencia significativa en sectores internos y externos del partido.

Muchos observadores coinciden en que el expresidente Danilo Medina continúa siendo una figura determinante dentro de la maquinaria peledeísta, y sectores políticos aseguran que su cercanía favorece ampliamente a Gonzalo Castillo.

A este último, incluso, se le reconoce haber desarrollado una conexión peculiar con parte del electorado. Algunos consideran que las críticas, memes y burlas que durante años circularon sobre él terminaron generándole niveles inesperados de simpatía y cercanía popular, aunque todavía queda por verse si eso puede traducirse en votos suficientes dentro de un escenario competitivo.

Mientras tanto, Leonel Fernández continúa mostrando capacidad de crecimiento político.

Y un elemento podría alterar significativamente el panorama: una eventual fórmula junto a Omar Fernández.

Si el actual senador del Distrito Nacional terminara acompañando a Leonel Fernández como candidato vicepresidencial, entrarían en juego experiencia, renovación, juventud, maquinaria política y una narrativa generacional extremadamente poderosa.

Eso podría provocar un crecimiento importante de la Fuerza del Pueblo mucho más allá de su voto tradicional y acercar aún más a Leonel Fernández a una competencia directa con David Collado o cualquier otra figura que logre crecer en los próximos meses.

Pero existe además otro fenómeno silencioso que sigue expandiéndose.

El voto de los inconformes.

Ese segmento de la población que no se siente plenamente representado ni por el oficialismo ni por la oposición tradicional.

Ahí aparece el crecimiento del discurso nacionalista y de orden representado por Ramfis Domínguez Trujillo.

Durante años existieron limitaciones constitucionales y jurídicas que dificultaban seriamente las aspiraciones presidenciales de Ramfis que ya hace casi 10 años renunció a la ciudadanía americana. Al cumplir en junio el cumplimiento de los plazos vinculados a su situación legal, su equipo politico asegura que por primera vez podrá  Trujillo medirse de manera formal dentro de un escenario electoral plenamente habilitado.

Los seguidores sostienen que  ni las encuestas anteriores ni las actuales   reflejan necesariamente su verdadero nivel de apoyo, debido a que muchos simpatizantes evitan mencionar su nombre al considerar que no puede competir oficialmente.

Ahora el panorama será   distinto. Ramfis podrá ser candidato y eso se verá reflejado en un importante crecimiento en las encuestas.

Y eso también tendría capacidad de alterar las matemáticas políticas de cara al 2028.

Porque una parte importante del electorado inconforme busca autoridad, control, identidad nacional, orden y ruptura con la política tradicional.

Ese nicho existe.

Y subestimarlo podría convertirse en un error político importante.

Otro dato relevante de la encuesta es el 16% acumulado entre indecisos y quienes responden “ninguno”.

Es una cifra considerable para un escenario tan temprano.

Históricamente, cuando una sociedad comienza a acumular altos niveles de desencanto político, las campañas tradicionales empiezan a perder efectividad y aparecen fenómenos inesperados.

La política internacional reciente ofrece múltiples ejemplos:

  • Donald Trump
  • Javier Milei
  • Nayib Bukele
  • Volodímir Zelenski

Todos aprovecharon algo parecido: el cansancio emocional del electorado frente a la política tradicional.

Por eso, más que una simple encuesta, el estudio de Holding Consulting parece enviar una advertencia silenciosa:

La política dominicana está entrando en territorio desconocido.

Y quizás por primera vez en muchos años, las elecciones no dependerán exclusivamente de estructuras partidarias, sino también de emociones digitales, capacidad narrativa, dominio tecnológico, estrategias virales y conexión psicológica con una ciudadanía cada vez más impredecible.

Todavía faltan dos años.

Y precisamente por eso, absolutamente todo puede cambiar.