La posibilidad de un diálogo entre el Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y las autoridades cubanas vuelve a tomar fuerza mientras la crisis energética se profundiza en la isla, con graves efectos sobre el transporte, la salud pública y la economía.
La escasez de combustible ha provocado una reducción drástica de la movilidad, servicios estatales operando al mínimo y apagones prolongados que afectan a millones de cubanos. En las calles de La Habana, la falta de transporte se ha convertido en una de las principales dificultades para la población.
«El transporte no es una opción ahora mismo», explicó a la agencia EFE Erleny, un habanero de 49 años que diariamente empuja la silla de ruedas de su madre, quien padece una parálisis parcial, hasta un policlínico para recibir fisioterapia.
Trump asegura que existen conversaciones con La Habana
El presidente estadounidense afirmó el lunes que su administración mantiene conversaciones con altos funcionarios del Gobierno cubano, pese a que las autoridades de la isla han negado en ocasiones anteriores la existencia de esos contactos
«Estamos hablando con Cuba ahora mismo. Marco Rubio está hablando con Cuba ahora mismo, y deberían totalmente llegar a un acuerdo, porque es realmente una amenaza humanitaria», declaró Trump durante un viaje a bordo del avión presidencial.
El mandatario estadounidense insistió en que la situación en Cuba requiere una solución y señaló que, tras la orden ejecutiva firmada el pasado 29 de enero con amenazas de aranceles a países que suministren petróleo a la isla, el envío de combustible se ha reducido considerablemente.
Washington cuestiona la situación económica cubana
Trump respaldó además la participación del secretario de Estado, Marco Rubio, en la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde el funcionario abordó la situación de Cuba.
En una entrevista con el medio estadounidense Bloomberg, Rubio afirmó que el principal problema de la isla es la falta de una economía sólida y cuestionó la capacidad del Gobierno cubano para mejorar las condiciones de vida de la población sin modificar el control que mantiene sobre sectores estratégicos.
Mientras tanto, organismos de Naciones Unidas han señalado que las medidas estadounidenses contra el suministro energético podrían afectar a los sectores más vulnerables de la sociedad cubana.
El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, advirtió que «los objetivos políticos no pueden justificar acciones que en sí mismas violan los derechos humanos».
Crisis sanitaria y económica golpea a la población
El Ministerio de Salud Pública de Cuba alertó que la presión energética amenaza la atención médica de miles de personas, entre ellas 32.880 embarazadas y más de 61.830 menores de un año con necesidades especiales.
La falta de combustible obligó al Gobierno cubano a aplicar un plan de contingencia que incluye servicios mínimos en hospitales, teletrabajo en oficinas estatales y restricciones severas en las estaciones de gasolina.
La crisis también afecta al sector turístico. La cadena hotelera canadiense Blue Diamond informó una reorganización de sus operaciones en Cuba y el cierre temporal de varios establecimientos debido a las dificultades provocadas por la falta de recursos.
Ayuda internacional ante el agravamiento de la crisis
España anunció el envío de alimentos y productos de higiene a Cuba, aunque todavía no ofreció detalles sobre el alcance de la ayuda.
México también confirmó un nuevo paquete de asistencia humanitaria con alimentos y otros suministros, luego del envío de ayuda que llegó a La Habana la semana pasada.
La crisis energética mantiene bajo presión al Gobierno cubano, mientras la posibilidad de un acercamiento con Washington abre un nuevo escenario político en medio de una de las mayores dificultades económicas que enfrenta la isla en los últimos años

