Por: Santos Aquino Rubio
En numerosas ocasiones hemos denunciado, rogado y pedido que la autoridad competente cumpla con su rol de rescatar definitivamente los espacios públicos, ocupados por comerciantes, negociantes y ciudadanos inconscientes, que no reflejan el más mínimo respeto por el ornato y la higiene urbana, el derecho de los transeúntes y el cumplimiento a las leyes.
Talleres de mecánica, puestos de comida, vendedores ambulantes, gomeros, exhibidores de tiendas, perifoneo constante, aceras y contenes ocupados sin chance al peatón, el entorno de universidades, de escuelas, colegios, obstáculos en las vías, calles y avenidas, los denominados policías acostados colocados en forma antojadiza, dejan al desnudo la poca preocupación de los funcionarios municipales por sus demarcaciones.
Esto sin medir la falta de comprensión de las referidas autoridades en la recogida y disponibilidad de la basura, la preservación del ornato, el cuidado de los parques tomados por motoconchistas y transportistas como paradas asignadas, convirtiendo cada ciudad en un desorden permanente, sin que el ciudadano tenga derecho a transitar libremente como consagra la Constitución de la República.
El país está saturado de leyes inoperantes por la falta de autoridad que las haga cumplir y navegando por ese rumbo, no muy tarde, veremos los resultados definitivos de este descuido imperdonable, incomprensible y vergonzoso.
Las autoridades municipales no cumplen con sus obligaciones, salvo honrosas excepciones, el legislador bota leyes como competencia de baile, pero las autoridades coercitivas, los concejos edilicios y sus estructuras de control, no ponen el empeño requerido para contar con un país considerado cuna en el proceso de colonización de América y que se vende como meca del turismo en la región.
Esto pesa más en el Gran Santo Domingo, con desorden mayúsculo y más aún, en la capital primada, epicentro histórico de gran parte de América, que debe ya dejar de esconder el entorno para solo exhibir el centro a los visitantes y guardarlos con un turismo de “Todo Incluido”, para que no salgan las calles.
Hay que trabajar, se debe dar la cara a estos problemas. Desarrabalizar las grandes ciudades y municipios, para que seamos realmente la República Dominicana que queremos vender y la nación acogedora que hemos sido desde que somos una nación. ¡Limpiemos donde vivimos!

